MUJERES ESTELARES

ANTONIA C. MAURY

En estos días de confinamiento obligado y responsablemente respetado, podemos sacar más tiempo para nuestros hobbies, en mi caso: la lectura. Pues bien leyendo un mágnifico libro: "Las Mujeres de la Luna" de D. R. Altschuler y F. J Ballesteros y siguiendo con la saga de mujeres estelares, hoy vamos a conocer un poco mejor a la más rebelde y una de las más capacitadas "Calculadoras de Harvard", encargadas de clasificar y analizar las estrellas del catálogo de Henry Draper de quien Antonia era sobrina.

Nacida en Nueva York en 1866, fue una mujer privilegiada para su época, tuvo la suerte de crecer en un ambiente científico, hija de un reconocido naturalista, nieta y sobrina de médicos por los que siempre estuvo apoyada en sus inquietudes intelectuales.

Estudió en el Vassar College, en el que se graduó con matrícula de honor, destacando de manera especial en las disciplinas de filosofía y astronomía. Fue alumna de María Mitchell, una de las más aventajadas.

En 1889 entró a formar parte del grupo de "Mujeres Calculadoras" en el Observatorio de Harvard, bajo las órdenes de su director Edward Charles Pickering con el que, dado el carácter independiente de Antonia, se enfrentó en varias ocasiones. Muy capacitada intelectualmente, no quería limitarse a observar de forma pasiva, quería entender lo que observaba. Cecilia Payme, otra importante astrónoma de la época y gran amiga suya, la calificaba como una mujer de "gran coraje y corazón tierno".

En 1887 Pickering hizó un gran descubrimiento: El espectro de la 1ª estrella binaria espectroscópica Mizar (Osa Mayor) y le encargó a Antonia que calculase el tiempo que tardaban las 2 estrellas en dar una vuelta una alrededor de la otra, en esta investigación ella encontro la 2ª binaria espectroscópica Menkalinan (Beta Aurigae). Pickering hizó un artículo mencionándola sólo una vez y muy discretamente, lo que motivó un gran enfado por parte de ella.

Pickering le asignó otro trabajo: Clasificar los espectros de las estrellas brillantes del Hemisferio Norte, siguiendo la clasificación de Annie J. Cannon pero Antonia hizo otro descubrimiento, las líneas de los espectros a veces eran estrechas y otras anchas, pensó que se debía a característica de la propia estrella y creó su propia clasificación.

En su clasificación definió 22 grupos: y los etiquetó con letras:

a) Espectros con líneas anchas bien definidas.

b) Espectros con líneas anchas borrosas.

c) Espectros con líneas estrechas bien definidas.

Esto ocasionó un nueva pelea con Pickering que lo consideró una pérdida de tiempo, sobre todo al no haber contado con él, le irritaba la independencia de Antonia, al final ella dejó Harvard y se dedicó a la enseñanza.

Años más tarde Ejnar Hertzsprung descubrió que aunque había estrellas que aparentemente tenían el mismo aspecto al telescopio, brillaban mucho más que otras y ello se debía a que eran estrellas con igual temperatura pero de distinto tamaño, las catalogó como: Las Gigantes, al descubrir el trabajo de A. Maury vio que coincidían con las que ella había etiquetado con la letra C.

Escribió a Pickering para decirle que la clasificación de Antonia era un gran logro comparando con la diferencia que haría un zoologo entre una ballena y un pez y le rogó que incluyera esta clasificación en el catálogo de H. Draper, Pickering no lo hizo enfadado por no haberlo descubierto él, pero si lo hizo la UAI en 1922 modificando su esquema de clasificación basado en el de Annie y añadió el prefijo c para las estrellas con líneas estrechas en su espectro.

En 1918 Antonia volvió a Harvard como profesora, coincidiendo con el nuevo director del observatorio Harlow Shapley con quien colaboró en "paz y armonía".

Llegado el momento de su jubilación se dedicó a otras grandes pasiones: la ornitología y la botánica. Defendió con ahínco los bosques de secuoyas, en grave peligro por aquel entonces para aprovechar la madera durante la II Guerra Mundial.

Murió a la edad de 86 años. Como reconocimiento a su labor un cráter en la "Laguna de los Sueños" lleva su nombre y en 1843 la Soc. Astronómica Americana le concedió el premio: Annie J. Cannon.

 

ANA ROMÁN ESTELA

(AGRUPACIÓN ASTRONÓMICA ARAGONESA)


Artículos


 

Zaragoza, Agrupación Astronómica Aragonesa